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Preguntas Más Frecuentes


¿Qué es la disociación?          
¿Qué es la despersonalización?          
¿Qué es la desrealización?          
¿Qué es la amnesia disociativa?          
¿Qué son la confusión de la identidad y la alteración de la identidad?
¿Cuál es la causa de la disociación y de los trastornos disociativos?          
¿Cómo influye la desregulación afectiva en la disociación?         
¿En qué se diferencia la disociación de la hipnosis?         
¿Qué tipos diferentes de trastornos disociativos hay?              
¿Cuál es la prevalencia de los trastornos disociativos?  
Tratamiento específico según el Tipo de Trastorno Disociativo
Referencias       
Mi  (esposa, hermano/a, empleado, hijo, cuidador, etc) tiene un trastorno disociativo?
Soy estudiante y me interesa tener información acerca de los trastornos disociativos
¿Cómo sé si tengo TDI?
¿Cómo me ayudo a mí mismo/a y a mi pareja a afrontar su historia de abuso?
Estoy saliendo con una persona con personalidad Múltiple
Fui a terapia porque estaba triste, y ahora me han dicho que tengo un trastorno disociativo. No tengo una historia de trauma. Tuve una infancia feliz. ¿Me pueden ayudar a poner en orden todo esto?  Para más detalles sobre esta pregunta ver abajo.
¿Me pueden ayudar a no ser un TPM?

 

¿Qué es la disociación?
Disociación es una palabra que se utiliza para describir la desconexión o falta de conexión entre elementos que generalmente están asociados entre sí. Las experiencias disociadas no se integran dentro del sentido usual del self, lo que produce discontinuidades en el conocimiento conciente. (Anderson & Alexander, 1996; Frey, 2001; International Society for the Study of Dissociation, 2002; Maldonado, Butler, & Spiegel, 2002; Pascuzzi & Weber, 1997; Rauschenberger & Lynn, 1995; Simeon et al., 2001; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg et al., 1990, 1993). En las formas graves de disociación, la desconexión se produce en las funciones de conciencia, memoria, identidad o percepción, habitualmente integradas. Por ejemplo, alguien puede pensar que un determinado evento lo afectó tremendamente y sin embargo no tener sentimientos acerca del mismo. Clínicamente, esto es llamado embotamiento emocional, una de las características principales del trastorno por estrés postraumático. La disociación es un proceso psicológico que se encuentra con frecuencia en personas que buscan tratamiento para su salud mental. (Maldonado et al., 2002).

La disociación puede afectar a una persona subjetivamente en forma de pensamientos, sentimientos y acciones “fabricados”. Estos pensamientos o emociones parecen salir de la nada,  a veces la persona se encuentra a sí misma llevando a cabo una acción como si fuera controlada por una fuerza extraña a sí mismo. (Dell, 2001). Típicamente, la persona se siente dominada por una emoción que parece no tener sentido en ese momento. Un ejemplo es sentirse de repente, insoportablemente triste, sin una razón aparente, y luego sentir que la tristeza desaparece casi del mismo modo en que apareció. O bien alguien puede encontrarse haciendo algo que normalmente no haría, pero siendo incapaz de detenerse, casi como si se viera forzado a hacerlo. Esto se describe a veces como la experiencia de ser un “pasajero” en el propio cuerpo, en lugar del conductor.
Hay cinco formas principales en las que la disociación de procesos psicológicos modifica el modo en que una persona experimenta su vida: despersonalización, desrealización, amnesia, confusión de la identidad, y alteración de la identidad. Estas son las principales áreas de investigación de la Entrevista Clínica Estructurada para los Trastornos Disociativos (SCID-D, por sus siglas en inglés) (Steinberg, 1994a; Steinberg, Rounsaville, & Cicchetti, 1990). La fuerte presencia de alguno de estos cinco rasgos sugiere la existencia de un trastorno disociativo.

¿Qué es la despersonalización?
Despersonalización es la sensación de estar despegado del propio cuerpo, o no estar en el cuerpo. Esto es lo que muchas veces se conoce como experiencia “extracorporal”. De todos modos, algunas personas refieren más bien una profunda alienación de sus propios cuerpos, una sensación de no reconocerse a sí mismos en el espejo, no reconocer su rostro, o simplemente no sentirse “conectados” a su cuerpos de un modo que resulta difícil de expresar (Frey, 2001; Guralnik, Schmeidler, & Simeon, 2000; Maldonado et al., 2002; Simeon et al., 2001; Spiegel & Cardeña; Steinberg, 1995).

¿Qué es la desrealización?
Desrealización es la sensación de que el mundo no es real. Algunas personas manifiestan que el mundo se ve falso, brumoso, en tinieblas, lejano o como si se lo observara a través de un velo. Otros describen ver el mundo como si estuvieran despegados de él, desconectados, o como si estuvieran mirando una película. (Steinberg, 1995).

¿Qué es la amnesia disociativa?
Amnesia se refiere a la imposibilidad de recordar información personal importante, que es tan extensa que no se puede atribuir a un olvido ordinario. La mayoría de las amnesias típicas de los trastornos disociativos no son del tipo de las fugas clásicas, en que la gente viaja largas distancias, y de repente vuelven en sí, desorientados respecto del lugar donde se encuentran y la forma en la que llegaron allí. Más bien, las amnesias son generalmente olvido de acontecimientos importantes a los que se asistió, como por ejemplo una boda, o una fiesta de cumpleaños a la que se asistió, o un bloque de tiempo que puede ir de minutos a años. Típicamente existen micro amnesias en las que no se recuerda la discusión en la que se participó o se olvida de un momento a otro el contenido de una conversación. Algunas personas manifiestan que este tipo de experiencias les suelen hacer difícil darse cuenta de sobre qué se estaba discutiendo. Mientras tanto, intentan que la persona con la que estaban conversando no se dé cuenta de que ellos no tienen idea de sobre qué se estaba hablando. (Maldonado et al., 2002; Steinberg et al., 1993; Steinberg, 1995)

¿Qué son la confusión de la identidad y la alteración de la identidad?
Confusión de la identidad es la sensación de confusión que tiene la persona acerca de quién es. Un ejemplo de confusión de la identidad es cuando una persona se siente a veces emocionada mientras está desarrollando una actividad (por ejemplo, conducir de manera imprudente, abuso de sustancias) que en otro momento le hubiera repugnado. La alteración de la identidad es la sensación de ser marcadamente diferente respecto de otra parte de sí mismo. Esto puede ser desconcertante para los clínicos. Una persona puede cambiar a una personalidad alternativa, sentirse confundida y demandar al clínico “¿Quién demonios es usted y que estoy haciendo yo aquí?” Además de estos cambios observables la persona puede experimentar distorsiones en el tiempo, el espacio y la situación. Por ejemplo, en el curso del descubrimiento inicial de la experiencia de alteración de la identidad, una persona puede creer equivocadamente que tiene cinco años, que está en su casa de la infancia y no en la oficina de su terapeuta, y esperar por una persona ya fallecida que temen que aparezca en cualquier momento. (e.g., Fine, 1999; Maldonado et al., 2002; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg, 1995).

Más frecuentemente, pueden observarse formas más sutiles de alteración de la identidad cuando una persona utiliza diferentes registros lingüísticos o expresiones faciales. Esto puede asociarse con un cambio en la visión del mundo del paciente. Por ejemplo, durante una discusión acerca del miedo, un paciente puede inicialmente sentirse joven, vulnerable y asustado/a, seguido por un repentino cambio a sentirse hostil y cruel. La persona puede expresar confusión sobre sus sentimientos y percepciones, o puede tener dificultad en recordar qué es lo que acaban de decir, incluso aunque no proclame ser una persona diferente o tener otro nombre. El paciente puede ser capaz de confirmar la experiencia de alteración de la identidad, pero frecuentemente la parte de sí que se presenta a la terapia no reconoce la existencia de estados del yo disociados. Si se sospecha de alteración en la identidad, ésta puede confirmarse con la observación de amnesia sobre la propia conducta y los cambios de afecto, patrones de discurso, comportamiento y lenguaje corporal, y relación con el terapeuta. El terapeuta puede ayudar amablemente al paciente a que se dé cuenta de estos cambios. (e.g., Fine, 1999; Maldonado et al., 2002; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg, 1995).

¿Cuál es la causa de la disociación y de los trastornos disociativos?
Las investigaciones tienden a mostrar que la disociación proviene de una combinación de factores ambientales y biológicos. La posibilidad de que la tendencia a disociar sea heredada genéticamente se estima en cero. (Simeon et al., 2001).

Más comúnmente se asocian con el desarrollo de los trastornos disociativos el abuso físico y/o sexual infantil reiterado y otras formas de trauma. (e.g., Putnam, 1985). En el contexto de trauma infantil crónico y severo, la disociación puede considerarse adaptativa dado que reduce el abrumador estrés creado por el trauma. De todos modos, si la disociación continúa siendo utilizada en la edad adulta, cuando el peligro original ya no sigue existiendo, puede ser desadaptativa. El adulto que disocia puede desconectarse automáticamente de situaciones que son percibidas como peligrosas o amenazantes, sin tomarse el tiempo para determinar si existe o no un peligro real. Esto deja a la persona  “desconectada” en muchas situaciones de la vida cotidiana, e incapaz de protegerse a sí misma en condiciones de peligro real.

La disociación también puede ocurrir cuando ha habido negligencia o abuso emocional severos, aún cuando no se haya producido abiertamente abuso físico o sexual (Anderson & Alexander, 1996; West, Adam, Spreng, & Rose, 2001). Los niños también pueden comenzar a disociar en familias en las cuales los padres son atemorizantes, impredecibles, disociados ellos mismos, o se comunican de maneras altamente contradictorias (Blizard, 2001; Liotti, 1992, 1999a, b).

El desarrollo de trastornos disociativos en la edad adulta parece estar relacionado con la intensidad de la disociación durante el/los eventos/s traumático/s actual/es; la disociación grave durante la experiencia traumática aumenta la posibilidad de generalización de tales mecanismos posteriormente al evento/s. La experiencia de trauma continuo en la infancia, aumenta significativamente la posibilidad de desarrollar trastornos disociativos en la edad adulta (International Society for the Study of Dissociation, 2002; Kisiel & Lyons, 2001; Martinez-Taboas & Guillermo, 2000; Nash, Hulsey, Sexton, Harralson & Lambert, 1993; Siegel, 2003; Simeon et al., 2001; Simeon, Guralnik, & Schmeidler, 2001; Spiegel & Cardeña, 1991).

¿De qué manera la desregulación del afecto influencia la disociación?
Uno de los principales problemas para la persona con un trastorno disociativo es la desregulación del afecto, o la dificultad para tolerar y regular experiencias emocionales intensas. Este problema deriva en parte de la poca oportunidad que ha tenido para aprender a confortarse a sí misma o para modular los sentimientos, por crecer en una familia abusiva o negligente, en la que los padres no enseñan tales habilidades. Los problemas en la regulación del afecto se complican con la repentina intrusión de recuerdos traumáticos y las abrumadoras emociones que los acompañan. (Metcalfe & Jacobs, 1996; Rauch, van der Kolk, Fisler, Alpert, Orr et al., 1996).

La incapacidad para manejar sentimientos intensos puede disparar un cambio en el estado del self de un estado de ánimo predominante a otro. La despersonalización, la desrealización, la amnesia y la confusión de la identidad pueden entenderse como esfuerzos de autorregulación cuando falla la regulación del afecto. Cada adaptación psicológica cambia la capacidad de la persona de tolerar una emoción en particular, como por ejemplo sentirse amenazada. Como última alternativa para una mente abrumada de escapar del miedo cuando no hay escape, la persona puede, inconscientemente, adaptarse creyendo, incorrectamente, que es otra persona distinta. Ser consciente de este tipo de miedo es terrorífico. Allí reposa uno de los problemas centrales en el tratamiento de una persona con trastornos disociativos: “¿Cómo puedo aprender a acercarme a aquello que temo cuando comprender que siento miedo es en sí mismo atemorizante?” Se necesitan aproximaciones clínicas creativas para ayudar a construir confianza en la capacidad de una persona de tolerar sus sentimientos, aprender y crecer como persona.

¿En qué se diferencia la disociación de la hipnosis?
Las experiencias disociativas suelen ser confundidas con las experiencias de hipnosis. Si bien ambas experiencias pueden coexistir, no son lo mismo. Por ejemplo, la absorción hipnótica puede estar presente en alguien que experimenta alteración de la identidad, pero no es su equivalente. Estar hipnóticamente absorto es dejar de centrarse en los eventos de fondo y estar completamente absorto por lo que está en primer plano (por ejemplo, hipnosis de autopista, donde una persona maneja hacia la salida que ha tomado muchas veces, solo para descubrir que se pasó de dicha salida y que está en ruta nuevamente). Una persona capaz de absorción hipnótica puede estar absorta en sus pensamientos mientras mantiene el control de su cuerpo (y de su manejo), pero lo que está haciendo no está en su conocimiento. Por lo tanto hay una desconexión entre la mente (conocimiento consciente) y el cuerpo. Esta desconexión en la absorción hipnótica es un ejemplo de un proceso disociativo, pero la absorción en sí misma no es indicativa de un trastorno disociativo. Más bien, la absorción es un ejemplo de una experiencia hipnótica cotidiana y es parte del continuum de la disociación de las funciones psicológicas que puede ser visto durante la hipnosis.

¿Cuáles son los distintos tipos de trastornos disociativos?
Existen cuatro categorías principales de trastornos disociativos tal como están definidos en el catálogo estándar de diagnósticos psicológicos utilizado por los profesionales de la salud mental en Norteamérica, el Manual Diagnóstico y estadístico de Trastornos Mentales, Cuarta Edición, texto revisado, (DSM-IV-TR). Los cuatro trastornos disociativos son: Amnesia Disociativa, Fuga Disociativa, Trastornos Disociativo de la Identidad, y Trastorno de Despersonalización (American Psychiatric Association, 2000; Frey, 2001; Spiegel & Cardeña, 1991).

La Amnesia Disociativa (Amnesia Psicógena) se caracteriza por una incapacidad para recordar información personal importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, que es demasiado extensa para ser explicada como un olvido ordinario. La amnesia debe ser demasiado extensa como para ser caracterizada como olvido típico y no puede deberse a un trastorno orgánico o TDI. Es el más común de los trastornos disociativos, frecuentemente visto en las salas de guardia hospitalarias (Maldonado et al., 2002; Steinberg et al., 1993). Además la Amnesia Disociativa suele formar parte de otros trastornos psicológicos (por ejemplo, trastornos de ansiedad, otros trastornos disociativos). Las personas que sufren de Amnesia Disociativa suelen darse cuenta de su pérdida de memoria. La pérdida de la memoria es generalmente reversible porque las dificultades de la memoria se encuentran en el proceso de recuperación, no en el de codificación. La duración del trastorno puede variar de algunos días a algunos años (American Psychiatric Association, 2000; Frey, 2001; Maldonado et al., 2002; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg et al., 1993).

La Fuga Disociativa (Fuga Psicógena) se caracteriza por un viaje repentino e inesperado lejos del propio hogar o del puesto habitual de trabajo, acompañado por una incapacidad para recordar el propio pasado y confusión acerca de la identidad personal, o la asunción de una nueva identidad. Las personas que sufren de Fuga Disociativa parecen “normales” a los demás. Esto significa que su psicopatología no es obvia. Generalmente desconocen su pérdida de memoria/amnesia (American Psychiatric Association, 2000; Frey, 2001; Maldonado et al., 2002; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg et al., 1993).

El Trastorno de Despersonalización se caracteriza por un sentimiento persistente o recurrente de estar desapegado de los propios procesos mentales o cuerpo. Los individuos que sufren del Trastorno por Despersonalización manifiestan sentirse como si estuvieran mirando sus vidas desde afuera de sus cuerpos, de modo parecido a estar mirando una película (American Psychiatric Association, 2000; Frey, 2001; Guralnik, Schmeidler, & Simeon, 2000; Maldonado et al., 2002; Simeon et al., 2001; Spiegel & Cardeña, 1991). Los individuos con Trastornos de Despersonalización suelen referir problemas de concentración, memoria y percepción (Guralnik et al., 2001). La despersonalización debe ocurrir independientemente del TDI, de trastorno por abuso de sustancias y Esquizofrenia (Steinberg et al., 1993).

El Trastorno Disociativo de la Identidad (antes conocido como Trastorno de Personalidad Múltiple) es la manifestación más grave y crónica de disociación, y se caracteriza por la presencia de dos o más identidades o estados de personalidad distintos que recurrentemente toman el control de la conducta del individuo, acompañado por una incapacidad de recordar información personal importante que es demasiado extensa como para ser explicada por un olvido ordinario. Actualmente se reconoce que dichos estados disociados no son personalidades completamente formadas, sino más bien representan un sentido fragmentado de la identidad. La amnesia típicamente asociada con el Trastorno Disociativo de la Identidad es asimétrica, con diferentes estados de identidad recordando distintos aspectos de información autobiográfica. Generalmente hay una personalidad anfitriona que se identifica con el nombre real del paciente. Típicamente, la personalidad anfitriona no está al tanto de la presencia de los otros alters (American Psychiatric Association, 2000; Fine, 1999; Frey, 2001; Kluft, 1999; Kluft, Steinberg & Spitzer, 1988; Maldonado et al., 2002; Spiegel & Cardeña, 1991; Steinberg et al., 1993). Las diferentes personalidades pueden cumplir distintos roles para lidiar con áreas problemáticas. En el momento del diagnóstico están presentes un promedio de 2 a 4 personalidades/alters, con  una media de 13 a 15 personalidades emergentes durante el curso del tratamiento (Coons, Bowman & Milstein, 1988; Maldonado et al., 2002). Sucesos ambientales generalmente disparan un cambio rápido de una personalidad a otra (Maldonado et al., 2002).

El Trastorno Disociativo No Especificado (TDNE): El TDNE incluye presentaciones disociativas que no cumplen todos los criterios para otro trastorno disociativo (American Psychiatric Association, 2000; Steinberg et al., 1993). En la práctica clínica, éste parece ser el trastorno disociativo más comúnmente presente, y puede frecuentemente ser mejor caracterizado como Trastorno Disociativo Mayor con estados del self parcialmente disociados (Dell, 2001).

¿Cuál es la prevalencia de los trastornos disociativos?
Algunos estudios indican que la disociación diagnosticable ocurre en aproximadamente el 2 al 3 % de la población general. Otros estudios han estimado un índice de prevalencia del 10% para todos los trastornos disociativos en la población general (Loewenstein, 1994). La disociación puede existir tanto en formas agudas como crónicas. Inmediatamente después de ocurrido un trauma severo, la incidencia de fenómenos disociativos es marcadamente alta. Aproximadamente un 73% de los individuos expuestos a un incidente traumático van a experimentar estados disociativos durante el incidente o en las horas, días o semanas siguientes. No obstante, para la mayoría de la gente, estas experiencias disociativas van a remitir por sí solas en el curso de unas pocas semanas posteriores al incidente traumático (International Society for the Study of Dissociation, 2002; Martinez-Taboas & Guillermo, 2000; Saxe, van der Kolk, Berkowitz, Chinman, Hall, Lieberg & Schwartz, 1993).

Se han calculado índices de prevalencia individualmente para los cuatro tipos de trastornos disociativos:


Amnesia Disociativa: No se han podido demostrar empíricamente índices de prevalencia exactos para la Amnesia Disociativa (Maldonado et al., 2002; Putnam, 1985).

Fuga Disociativa: Índices de prevalencia del 0.2% en la población general (American Psychiatric Association, 2000; Maldonado et al., 2002). Se cree que la prevalencia es más alta durante períodos de estrés extremo (Maldonado et al., 2002).

Trastorno Disociativo de la Identidad: Índices de prevalencia del .01 (Coons, 1984) al 1% en la población general. Algunos estudios han indicado una tasa de prevalencia de .5 a 1.0% en ámbitos psiquiátricos (Maldonado et al., 2002).

Trastorno de despersonalización: La prevalencia exacta es desconocida (Maldonado et al., 2002). Algunos investigadores han sugerido que el Trastorno de Despersonalización es el tercer trastorno psicológico más común luego de la depresión y la ansiedad (Guralnik et al., 2001).

Tratamiento Específico para cada tipo de Trastorno Disociativo:
Para guías de tratamiento más generales, por favor remitirse a las Guías de Tratamiento de la International Society for the Study of Dissociation, disponibles en www.issd.org/indexpage/isdguide.htm.

 

  1. Amnesia Disociativa: No hay estudios empíricos que hayan evaluado el tratamiento de la amnesia disociativa. La información actual se basa en el estudio de casos y será discutida brevemente. Antes del comienzo del tratamiento es esencial determinar que la amnesia es disociativa en su origen. Esto es, que las causas neurológicas y/o médicas han sido descartadas. Los clientes con comienzo agudo son típicamente tratados más agresivamente que aquellos que se presentan con amnesia crónica (Maldonado et al., 2002).
    • Amnesia aguda. En clientes con presentación aguda de amnesia es necesario proveer primero de un ambiente terapéutico seguro (Maldonado et al., 2002). De hecho, los investigadores han demostrado que a veces el simple hecho de apartar el estímulo amenazante y proveer al individuo de un ambiente seguro ha permitido la recuperación espontánea de la memoria (e.g., Kennedy & Neville, 1957). Pueden utilizarse barbitúricos para facilitar farmacológicamente el proceso de entrevista. Más comúnmente se utilizan amobarbital sódico y pentobarbital sódico. No hay estudios que hayan investigado empíricamente la efectividad de la hipnosis en el tratamiento de la Amnesia Disociativa. De todos modos, la hipnosis se ha utilizado con éxito en la recuperación de recuerdos disociados y reprimidos (Maldonado et al., 2002). Una vez que la amnesia ha remitido es importante explorar e identificar los eventos que desencadenaron la Amnesia Disociativa. El terapeuta debería reforzar el uso de mecanismos de afrontamiento efectivos y que el cliente deje de de usar la disociación como su primera estrategia de afrontamiento (Maldonado et al., 2002).
    • Amnesia Crónica. No se recomienda la intervención facilitada farmacológicamente. La hipnosis puede ser beneficiosa en la recuperación de los recuerdos traumáticos y el trabajo con los mismos a un ritmo confortable para el cliente. La reformulación de las experiencias traumáticas puede ocurrir durante el proceso hipnótico. El objetivo del tratamiento es la integración del material disociado. El tratamiento de la Amnesia Disociativa es típicamente de largo plazo. (Maldonado et al., 2002).
  2. Fuga Disociativa: Al día de hoy, no hay estudios empíricos que hayan evaluado el tratamiento de la Fuga Disociativa. Toda la información actual deriva del estudio de casos y será discutida brevemente. Los componentes esenciales del tratamiento de la Fuga disociativa son: un ambiente terapéutico seguro, una fuerte alianza terapéutica, la recuperación de la propia identidad, la identificación de disparadores asociados con el inicio de la fuga, el reprocesamiento del trauma y la integración del mismo en la propia historia actual son componentes esenciales en el tratamiento de la Fuga Disociativa. Pueden ayudar las entrevistas inducidas por drogas y la hipnosis. El tratamiento debería comenzar lo más pronto posible después de la fuga (Maldonado et al., 2002).
  3. Trastorno Disociativo de la Identidad: El tratamiento del Trastorno Disociativo de la Identidad incluye típicamente los siguientes componentes: una relación terapéutica fuerte, un ambiente terapéutico seguro, límites apropiados, el desarrollo de un contrato de no agresión a sí mismo o a otros, una comprensión de las estructuras de la personalidad, el trabajo con el material traumático y disociado, el desarrollo de defensas psicológicas más maduras, y la integración de estados del yo. Las guías para el tratamiento de adultos y niños están disponibles en la International Society for the Study of Dissociation, www.isst-d.org. La integración de los recuerdos traumáticos es un aspecto esencial del tratamiento (Fine, 1999; Kluft, 1999; Lazrove & Fine, 1996; Maldonado et al., 2002). La hipnosis puede ayudar permitiendo al cliente ganar control sobre los episodios disociativos y la integración de los recuerdos (Fine & Berkowitz, 2001; Maldonado et al., 2002). El tratamiento del Trastorno Disociativo de la Identidad es típicamente largo y difícil. No ocurrirán remisiones espontáneas (Kluft, 1985b, 1999). Algunos estudios han mostrado que el tratamiento cognitivo conductual del Trastorno Disociativo de la Identidad puede ser beneficioso (Fine, 1999; Maldonado et al., 2002). La terapia Electroconvulsiva (ECT) no está habitualmente recomendada (Maldonado et al., 2002). La técnica de movimientos oculares de Desensibilización y Reprocesamiento (EMDR por sus siglas en inglés) puede ser utilizado en el tratamiento del TDI si bien es necesario que se implemente con mucha precaución (Fine & Berkowitz, 2001). EMDR es un nuevo tratamiento psicológico diseñado para acelerar el procesamiento de la información y para facilitar la integración de los recuerdos fragmentarios del trauma (Fine & Berkowitz, 2001; Lazrove & Fine, 1996).
  4. Trastorno de despersonalización: De la misma manera que para los otros trastornos disociativos, ningún estudio controlado ha evaluado el tratamiento del Trastorno de Despersonalización. Los tratamientos utilizados actualmente incluyen una variedad de modelos incluyendo enfoques cognitivos conductuales, psicoanálisis y psicofarmacología (citado en Maldonado et al., 2002; Simeon et al., 2001). Los hallazgos clínicos son inconsistentes. La falta de estudios empíricos de tratamiento de la despersonalización impacta de manera adversa en la comprensión y el tratamiento de otros trastornos disociativos debido al hecho de que la despersonalización suele ser un componente de dichos trastornos (Simeon et al., 2001). El trastorno de despersonalización ha sido descrito como resistente a las intervenciones de tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico (Guralnik et al., 2001).

Referencias

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Mi (cónyuge, hermano/a, empleado/a, niñera) tiene un trastorno disociativo. Están a tratamiento (o no) y no desean “integrar” sus personalidades. ¿Qué puedo hacer? Me preocupa la falta de interés en la integración y no sé cómo responder a sus conductas. ¿Es seguro estar cerca de ellos?
Estimado/a, Lamentablemente, aunque nos gustaría responder a preocupaciones específicas, está fuera del objetivo de ISST-D hacer comentarios sobre el problema de una persona que está siguiendo un tratamiento. Nuestra sugerencia sería que lleve sus preocupaciones al terapeuta que interviene. Si la persona no está en tratamiento o no consigue llegar a terminarlo, entonces recomendaríamos que consulte por usted mismo/a, en su área de residencia. En dicho momento estaríamos gustosos de proveerle el nombre de un profesional de haber en su área.
Cuando una persona tiene problemas psicológicos obvios y no está en tratamiento, no hay modo legal, en las jurisdicciones con las que estamos familiarizados, de hacerle cumplir con un programa de tratamiento en el cual la persona no está interesada. De la misma forma, un tratamiento “forzado” generalmente no suele ser ni productivo ni útil, incluso cuando hay conformidad. Lo ideal es que la gente comience un tratamiento solo cuando desde su visión éste sería beneficioso para ellos.
En general no hay evidencia de que una persona con un trastorno disociativo vaya a ser más violenta o peligrosa que cualquier otra persona con otro tipo de enfermedad mental. Cada situación necesita ser evaluada sobre la base de cada caso, concienzudamente. Los terapeutas tienen la obligación de advertir a otros si sienten que sus pacientes son peligrosos. La falta de “integración” no es indicativa de peligrosidad. No todas las personas con trastornos disociativos eligen la integración como un punto final en su tratamiento. En muchos tratamientos, el foco está puesto en el funcionamiento, en vivir la vida. Una definición de la salud mental es: ser flexible y resiliente al enfrentar los desafíos de la vida en la relación con otros, en comunidad y con una amplia gama de emociones. Si la persona logra eso sin integración tal vez eso sea suficientemente bueno. Por otro lado, si la falta de integración obstaculiza la salud mental real, entonces más tratamiento sería útil. Sería necesaria una evaluación caso por caso.

Soy estudiante y me interesa la información sobre trastornos disociativos. ¿Me podrían ayudar?
Para ayudarle en la tarea de búsqueda de información le recomendamos el siguiente material. Estas referencias están disponibles en muchas bibliotecas universitarias o locales con servicios interbibliotecarios. Además hay una lista de recursos en Internet que tal vez sean de su utilidad.

http://www.voiceofwomen.com/centerarticle.html

http://mpbooks.artefact.org.nz/
http://www.abcofmpd.com/general%20information.html
http://www.rossinst.com/dddquest.htm
http://www.trauma-pages.com/
http://www.sover.net/~schwcof/ptsd.html
http://users.umassmed.edu/Kenneth.Fletcher/kidsurv.html
http://home.earthlink.net/~hopefull/
http://www.sidran.org/
http://www.brown.edu/Departments/Taubman_Center/Recovmem/Archive.html

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van der Kolk, B., MacFarlane, Alexander, Weisaeth, Lars. (1996).
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¿Cómo sé si tengo TDI?
Hay una gran cantidad de test diagnósticos, tales como la Entrevista Clínica Estructurada para Trastornos Disociativos (SCID-D por sus siglas en inglés) y la Escala de Entrevista de Trastornos Disociativos (DDIS), disponibles y que pueden administrarse en un ámbito clínico. La Escala de Experiencias Disociativas (DES) no es un instrumento diagnóstico. No obstante su uso está muy difundido, y puede ser efectivo para detectar experiencias disociativas en grandes poblaciones, para estudio clínico.

Cuando una persona pregunta acerca de si tiene o no TDI, dicha pregunta merece una consulta. Algunas personas se sienten aliviadas al saber que existe un diagnóstico y un modelo comprensible para sus experiencias. Algunas experiencias disociativas pueden provocar considerable ansiedad y desconcierto, y es importante encontrar un concepto organizador que haga esas experiencias comprensibles.
Lo fundamental de todo esto es que recomendamos encarecidamente ante esta pregunta (Cómo sé si tengo TDI?) que sea contestada en el contexto de una psicoterapia en curso. Si usted está en una psicoterapia, pregúntele a su terapeuta qué opina. Pregúntele si tiene suficiente experiencia con los TDI como para sentirse cómodo/a al hacer el diagnóstico. Si no lo están pídale que haga una consulta para usted y para él mismo.

¿Cómo me puedo ayudar a mí mismo/a y a mi pareja a afrontar su historia de abuso?
Las siguientes son algunas referencias de la literatura de autoayuda. Un terapeuta de parejas hábil también puede ser de utilidad.

  • Sexual Healing Journey: A Guide for Survivors of Sexual Abuse by Wendy Maltz
  • The Courage to Heal Workbook: For Women and Men Survivors of Child Sexual Abuse by Laura Davis
  • What About Me? A Guide for Men Helping Female Partners Deal with Childhood Sexual Abuse by Grant Cameron
  • Ghosts in the Bedroom: A Guide for Partners of Incest Survivors by Ken Graber
  • Beginning to Heal: A First Book for Survivors of Child Sexual Abuse by Ellen Bass, Laura Davis
  • When You Are the Partner of a Rape or Incest Survivor: A Workbook for You by Robert Barry Levine

Estoy saliendo con una persona con Personalidad Múltiple.
Ella aún no ha sido diagnosticada pero es bastante obvio que tiene personalidad múltiple. Hay algo de integración y algo de co-consciencia. Algunos de los alters pequeños han sido integrados, un par de los protectores, y algunas de las partes abusivas también. Algunos alters no quieren decirme su nombre. También cuando la personalidad anfitriona y yo tenemos contacto físico, a uno le agrada esto, pero a otros no. ¿Cómo puedo manejarme con todo esto?

Estimado, ISST-D es una organización de miembros profesionales y no estamos en condiciones de hacer comentarios acerca del problema de una persona, especialmente basándonos en el informe de otra persona y no en una entrevista cara a cara con un profesional. Aún en este caso, las reglas éticas le impiden a un clínico hacer comentarios acerca del problema de una persona sin haberla entrevistado.

Por otro lado, el sentido común indica que esta relación de pareja presenta un número de posibilidades confusas y responsabilidades morales, dependiendo de la perspectiva del individuo y de la ley local. El curso de acción más sabio sería considerar una consulta con un clínico local de su elección y discutir esta situación con él. El respeto por los derechos de los individuos y el mantenimiento de la seguridad personal son aspectos fundamentales de las relaciones.

Yo fui a terapia porque me sentía triste, y ahora me dicen que tengo un trastorno disociativo. Yo no tengo una historia de trauma. Tuve una infancia feliz. ¿Pueden ayudarme a darle sentido a esto?
Yo fui a un terapeuta hace tres años atrás para encontrar una forma de enfrentarme a una pérdida inminente. Como ustedes ya saben, existe un cuestionario para completar. Algunas eran preguntas que nunca había contestado antes. Probablemente una de las que me alteró más fue: ¿tiene usted voces en su cabeza? La respuesta fue sí. Todo fue cuesta abajo desde entonces.
En el curso de los siguientes años mi terapeuta y mi psiquiatra hemos profundizado en qué representaban estas cosas para mí: días que solo tienen  unas horas, de pronto no reconocer lo que se supone que estoy haciendo, olvidar cómo leer, escucharme hablar pero no reconocer mi voz...

Me diagnosticaron con TPM. He estado peleando con ellos en relación a esto. Yo no creo que alguien pueda volverse diferentes personas y no estar loca. Tengo un trabajo muy duro. ¿Cómo es posible? Tendría que haberlo perdido.

Mi terapeuta insiste en que sufrí abusos en la infancia y quiere que lo esclarezcamos. Ella dice que yo lo sé, solo que no puedo expresarlo. Cuando comencé la terapia, aún después de que aparecieran mis voces, insistí en que no revisaría mi infancia para que ellos no pudiesen cambiar mis recuerdos. Tuve una infancia maravillosa, llena de abrazos, besos y risas. Lo que ella quiere que yo haga destruirá todo eso.
Hay cosas que pude explorar y cambiar en mi vida. Tengo algunos hábitos que me ocupan mucho tiempo pero no aportan nada a mi vida. Me siento incómodo con todo lo sexual y no sé por qué. Pero si sigo adelante con la terapia, me van a tomar por loca (TPM) y mi maravillosa infancia será reemplazada por horror.

¿Pueden ayudarme a no ser un TPM?
Su pregunta presenta una de las preocupaciones más complejas y sensibles que una persona puede tener acerca de su salud mental. No voy a tratar de convencerlo en un sentido o en el otro acerca de si tiene o no un trastorno disociativo. Lo que es más importante para usted es que pueda desarrollar su propia teoría acerca de lo que ha estado pasando en su mente y qué pasa en la mente de otras personas como usted y cómo lo experimentan en su vida.

Trastorno de Personalidad Múltiple es realmente un término equivocado. Podría ser más útil entender los procesos disociativos, los procesos que desapegan aspectos de experiencias entre sí de manera tal que la experiencia se hace irreconocible, imposible de ser sentida, etc., como una discontinuidad en la experiencia de ser uno mismo. De hecho, muchos expertos dirían que las personas con trastornos disociativos muchas veces tienen la experiencia de no poseer un Yo completo y coherente. Es el desconocimiento de los aspectos de la experiencia del Yo, de las emociones, conductas, sensaciones y conocimiento, lo que es personificado y es típico del desarrollo de estados alternativos del yo que son la característica de los trastornos disociativos más complejos. Es este sentido de una alteración de la identidad lo que impulsó el cambio de nombre a Trastorno Disociativo de la Identidad en el último Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana, DSM-IV-TR Algunas personas sienten temor de la palabra disociación. Creen que si una persona tiene un trastorno disociativo significa que esa persona tiene una historia de trauma severo

Algunas veces esto es verdad y otras veces no. Una persona puede desarrollar un trastorno disociativo a raíz de circunstancias vitales. Algunos estudios sugieren que crecer en una familia en la cual hay uno de los progenitores atemorizado o atemorizante, o en duelo o gravemente deprimido durante los primeros años de vida del niño, puede ser suficiente para generar una organización mental que recaiga más fuertemente en adaptaciones disociativas para vivir el día.

Tal vez usted pueda tomar un tiempo con su terapeuta tratando de entender su experiencia y focalizar en lo que esto significa para usted en lugar de focalizar en el diagnóstico. Es difícil saber si existe una historia de trauma escondida en su pasado. Cerca del 10 por ciento de las personas con historia de trauma tienen una amplia pérdida del recuerdo sobre el trauma que más tarde recuperan. En todo caso, trabajar con sus experiencias actuales, lo que significan en su vida y en el funcionamiento diario en las relaciones y en su comunidad, es un buen punto de partida para la terapia. Si estas primeras cuestiones se trabajan concienzudamente, el dónde pueda usted llegar desde allí estará basado en una sólida alianza de trabajo.


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